Preparación física

Carga de entrenamiento y ACWR, con lo que la ciencia discute incluido

La relación carga aguda/crónica es el indicador más usado del mundo para prevenir lesiones, y también uno de los más cuestionados. Vale usarlo, sabiendo exactamente qué no hace.

5 min de lectura
Preparador físico observando a un grupo de jugadores durante un entrenamiento en cancha

El ACWR —acute:chronic workload ratio, la relación entre la carga de la última semana y el promedio de las últimas cuatro— es una forma de detectar cuándo un jugador aumentó el trabajo más rápido de lo que su cuerpo venía tolerando. Se calcula dividiendo la carga aguda por la crónica, y la lectura habitual es que los valores entre 0,8 y 1,3 son la zona esperable y que por encima de 1,5 conviene prestar atención.

También es cierto que buena parte de la literatura científica cuestiona su validez desde 2019. Un club puede usarlo igual, pero conviene saber por qué el debate existe antes de tomar decisiones con ese número.

Cómo se calcula

La carga primero hay que medirla. En un club sin GPS, la métrica más práctica y mejor validada es el sRPE: duración de la sesión en minutos multiplicada por el esfuerzo percibido del jugador en una escala de 1 a 10. Una sesión de 90 minutos con un esfuerzo percibido de 7 da 630 unidades arbitrarias.

Con eso:

  • Carga aguda: la suma de las unidades de los últimos 7 días.
  • Carga crónica: el promedio semanal de los últimos 28 días.
  • ACWR: aguda dividido crónica.

Hay dos variantes de cálculo. La acoplada incluye la semana aguda dentro del promedio crónico; la desacoplada la excluye. Y existe una tercera forma, el EWMA —media móvil exponencialmente ponderada—, que le da más peso a los días recientes en lugar de tratar los 28 días por igual. Algunas revisiones la consideran más sensible, aunque comparte el problema de fondo que viene a continuación.

Jugador sentado en el césped al costado de la cancha después de entrenar, con el celular en la mano
El esfuerzo percibido lo reporta el jugador al terminar, en veinte segundos. Sin esa disciplina semanal no hay cálculo que valga.
DíaSesiónMinutosRPEUnidades
LunesRegenerativo453135
MartesFuerza + campo907630
MiércolesTáctico756450
JuevesIntensidad808640
ViernesActivación403120
SábadoPartido909810
Total agudo2.785

Si el promedio de las cuatro semanas anteriores fue de 2.200, el ACWR de la semana es 1,27: dentro de lo esperable.

Por qué la ciencia lo discute

El cuestionamiento principal es de método, no de intención, y conviene entenderlo porque cambia cómo se lee el número.

Acoplamiento matemático. En la versión acoplada, la carga aguda está metida adentro del denominador. Dividir una cantidad por un promedio que la contiene genera correlación espuria: aparece una relación estadística entre el ratio y la lesión que es, al menos en parte, un artefacto del cálculo. Lolli y colaboradores lo plantearon en 2019.

Falta de valor predictivo. Impellizzeri y colaboradores fueron más lejos en 2021: reanalizando un conjunto de datos de fútbol ya publicado, concluyeron que los artefactos introducidos por usar un cociente son suficientes para descartar el ACWR como modelo, y pidieron que los documentos de consenso se actualizaran.

La respuesta de los defensores. Windt y Gabbett aceptaron el problema del acoplamiento, pero sostienen que en datos de deporte de élite el riesgo de correlación espuria resulta bajo, y que el ratio puede formar parte de un enfoque crítico de la gestión de carga. Es una defensa más modesta que la promesa original.

El estado real es ese: el indicador sigue estando en marcos de monitoreo nacionales y en recomendaciones de organismos, varias de las cuales son anteriores a las críticas, y no apareció desde entonces un documento de consenso formal que las revise. No hay respuesta cerrada.

Entonces, ¿se usa o no se usa?

Se usa, con el encuadre correcto. La forma útil de pensarlo:

El ACWR no predice lesiones. No hay evidencia sólida de que un número determinado anticipe quién se va a lesionar. Tratarlo como un semáforo es la forma de equivocarse.

Sí detecta cambios bruscos. Un salto de 0,9 a 1,8 en una semana significa algo verificable y sin estadística de por medio: ese jugador hizo mucho más de lo que venía haciendo. Eso es cierto independientemente de lo que el ratio prediga.

El valor está en la conversación, no en el umbral. El indicador sirve para que el preparador físico mire a un jugador y pregunte. A veces el salto tiene una explicación —volvió de una lesión, se perdió dos semanas por examen— y a veces revela que se le cargó la mano sin que nadie lo notara.

Sin datos consistentes no sirve nada. Un ACWR calculado sobre tres sesiones registradas de las cinco de la semana es peor que no tener nada, porque da una falsa sensación de control. La disciplina de registro importa más que la fórmula.

Lo que conviene mirar además

El control de carga de un club no debería apoyarse en un solo número:

  • Monotonía y tensión. Qué tan parecidos son todos los días entre sí. Una semana donde todas las sesiones son iguales y medianamente duras es más desgastante que una con picos y valles claros.
  • Bienestar diario. Sueño, dolor muscular, ánimo y estrés, en una escala corta que el jugador completa en veinte segundos desde el celular. Es información subjetiva y es de lo más sensible que existe para detectar a alguien que no está llegando bien.
  • Carga acumulada absoluta. El total de las últimas cuatro semanas, sin dividir por nada. Es menos sofisticado y no tiene problemas de acoplamiento.
  • Historial de lesiones. El predictor más fuerte que se conoce de una lesión sigue siendo haber tenido una antes.

Cómo está en Vestuario

El cálculo de la carga, el ACWR y la monotonía salen del registro de las sesiones: el cuerpo técnico arma el entrenamiento y el jugador reporta su esfuerzo percibido desde su celular, sin planilla de por medio. El check-in diario de bienestar entra en el mismo cuadro.

El número se muestra con su contexto —la serie de las últimas semanas, no el valor suelto— precisamente por lo de arriba: la lectura útil es la tendencia y el salto, no el umbral. Y para los clubes que miden la carga desde el video del partido, esas métricas alimentan el mismo cálculo sin cargar nada a mano.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta GPS para calcular el ACWR?

No. El método sRPE —minutos por esfuerzo percibido— está bien validado, no necesita equipamiento y en un club amateur suele dar mejores resultados que un GPS mal usado, porque se puede sostener todas las semanas.

¿Qué valor de ACWR es peligroso?

La respuesta honesta es que ningún valor es un diagnóstico. La lectura habitual ubica la zona esperable entre 0,8 y 1,3, pero la evidencia de que cruzar un umbral prediga una lesión es débil. Lo que sí informa es el cambio brusco respecto de las semanas anteriores.

¿Conviene la versión acoplada o la desacoplada?

La desacoplada evita que la carga aguda esté dentro de su propio denominador, que es el núcleo de la crítica metodológica. Si hay que elegir una, esa. Lo importante es usar siempre la misma, porque los valores no son comparables entre métodos.

¿Con cuántas semanas de datos empieza a servir?

Hasta no tener cuatro semanas completas, la carga crónica es una estimación pobre y el ratio dice poco. Las primeras cuatro semanas conviene mirar la carga absoluta y el bienestar diario.

¿Sirve para deportes que no son fútbol?

Sí: el sRPE y el ACWR son independientes del deporte, porque trabajan sobre minutos y esfuerzo percibido. Lo que cambia entre deportes son los volúmenes típicos, no el método.

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